El Bonal

A finales de los años 50, Doña Concepción Narváez Ulloa del Águila y Calderón, marquesa viuda de Álava y vizcondesa viuda de Casa Blanca donó a la comunidad salesiana de Puertollano, una finca que poseía en la carretera de Puertollano a Calzada de Calatrava. Esta finca llamada El Bonal poseía una casa noble con los escudos de la familia en la fachada.

Doña Concepción era nieta del sobrino del famoso General Narváez que visitó las aguas agrias de Puertollano y se había casado con Don Narciso de Zulueta y Martos (1888-1973), III vizconde de Casablanca y III marqués de Álava. El matrimonio no dejó descendencia.

El 7 de marzo de 1958 los salesianos, a través de Don Alejandro Vicente, pidieron al obispo de la Diócesis, Don Juan Hervás y Benet, licencia para abrir en la finca, una escuela agraria, denominada “San Juan Bosco”. La licencia la concedió el obispado el 2 de abril de 1959, y a partir de aquí, este seminario agrícola para aspirantes a salesianos, estuvo funcionando hasta la década de los 70.

La finca tenía una entrada desde la carretera con un zócalo de ladrillos, coronado con una cruz. Desde ahí hasta la finca propiamente dicha, había un camino de acceso  con decenas de eucaliptos a los lados.

A la entrada de la finca y muy cerca de la carretera se levantó un monumento a María Auxiliadora. El monumento fue obra del salesiano Enrique Herencia. Se construyó a principios de 1960, y estaba hecho de cemento, ladrillos, hierros y un poste eléctrico. Consistía en un relieve de la Virgen sobre una base y un largo obelisco coronado por una estrella con iluminación.

El monumento se encontraba cerca de una alberca hecha de cemento con forma de L que se usaba para el riego de varias huertas cercanas.

Según relato de Juan Alonso Resalt, alumno del seminario, el seminario llegó a tener hasta 300 chiquillos, que vestían un sencillo guardapolvo oscuro.

Los aposentos de la finca nobiliaria fueron habilitados como aulas donde se daban clases de Bachillerato, se hizo un largo dormitorio con decenas de camas y mesillas de noche de hierro, se habilitó también una capilla con un órgano, cocinas y un pequeño teatro.

Los salesianos abandonaron la finca de El Bonal en los años 70, por lo que apenas estuvieron allí unos pocos años. Parece ser que hubo una nevada importante que dejó sin luz a la finca, y podría ser el motivo del abandono.

Actualmente la casa principal y el monumento a María Auxiliadora aún existen y se pueden ver desde la carretera.

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